14 de marzo de 2017

LOGAN (2017)







ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de verla o, por el contrario, que lo haga bajo su total responsabilidad.















Bueno, he tardado un poco en ver esta película, ya que no he podido verla antes –y mira que le tenía ganas –, pero ya por fin he podido verla y os puedo dar mi más clara opinión. 

Esta película no solo supone la tercera película de Lobezno en solitario, también es la despedida de Hugh Jackman del personaje tras 17 años interpretándolo.

Jackman le debe la fama a Lobezno, ya que era un completo desconocido cuando lo fue elegido para el papel; papel al que llegó por pura suerte, ya que Dougray Scott, el actor que fue elegido, renunció a él para ser el villano de Misión Imposible 2 (John Woo, 2000), dejándole el camino a Jackman y, bueno, todo lo demás es historia.

Jackman nunca ha renegado del personaje. Todo lo contrario, se siente feliz de interpretarlo y siempre ha reconocido lo mucho que le debe. No obstante, ahora ha llegado el momento de pasarle el testigo a otro.

Y lo ha hecho con esta película que es una despedida en toda regla.

Es el año 2029. La situación no puede estar peor para los mutantes. La mayoría se han extinguido, ya que no nace ningún mutante desde hace 25 años, y los pocos que quedan viven escondidos. Uno de ellos es Logan (Hugh Jackman), el mutante antes conocido como Lobezno que formó parte de los ahora extintos X-Men, quién malvive trabajando como chófer de limusina en Texas a la vez que, junto a otro mutante, Caliban (Stephen Merchant), cuida del profesor Charles Xavier (Patrick Stewart), que ahora es un anciano de 90 años aquejado de Alzheimer, en una planta de fundición abandonada.

Pero Logan también está enfermo. El adamantium de sus huesos le está envenenando lentamente, lo que ha hecho que envejezca más deprisa y su poder de curación cada vez funcione menos y su cuerpo esté lleno de cicatrices. Esto le hace refugiarse en el alchool mientras su único sueño es comprar un barco con el que ir a alta mar y allí esperar su fatal destino. No obstante, sus planes cambian cuando se ve obligado a llevar hasta Canadá a una misteriosa niña llamada Laura (Dafne Keen), quién está siendo perseguida por los Reavers, un grupo de hombres mejorados cibernéticamente liderados por Donald Pierce (Boyd Holbrook), quienes trabajan para Transigen, una compañía que experimenta con mutantes.


Antes de ponerme con la película, voy ha hablar de cómo le están yendo las cosas. Para empezar, en taquilla le están yendo muy bien. Puede que este fin de semana haya perdido el primer puesto frente a Kong: Skull Island, pero lleva ya recaudados 153 millones de dólares en EEUU y 284 millones en el resto del mundo, haciendo un total de 437 millones de dólares. Todo ello con un presupuesto de 97 millones de dólares y con clasificación R.

Además, las críticas no pueden ser mejores y el público está saliendo encantado de verla, así que la película está siendo un éxito en todos los frentes.

¿Y que opino yo? Pues a eso voy.

Como ya sabéis quienes me conocéis, Lobezno es un personaje que me encanta. Siempre ha sido mi favorito de los X-Men y me encanta la forma en la que Hugh Jackman lo ha interpretado en el cine.

Y eso que, cuando lo eligieron hace 17 años, yo tenía mis dudas. Para empezar, no era un actor al que viera para ese papel. En el poco material que pude ver de la película antes de su estreno, no me convencía nada ese actor desconocido y de rasgos suaves que habían elegido para el papel. Llegué a temer que se hubieran cargado la película con esa elección.

Sin embargo, fue ver la película, y cambié de opinión completamente. El tipo interpretó a Lobezno como si hubiera nacido para él y a penas me quedaron dudas de que hubieran hecho una buena elección de casting. Tan solo me quedarían unas muy pequeñas dudas que desaparecieron cuando se estrenó la secuela de la película 3 años después. Ahí si que Jackman terminó de demostrar que él es Lobezno.

Sobre sus películas en solitario, la primera, X-Men Origins: Wolverine (Gavin Hood, 2009), es una película muy odiada, aunque yo le tengo bastante aprecio. Es cierto que como adaptación de cómic no vale nada, ya que se pasa los cómics por el forro de los cojones; además, el trato que le daban a los personajes, como Deadpool, era bochornoso. Sin embargo, como película de acción está muy bien. Sin duda, es una película que se disfruta más si te olvidas del material que –supuestamente –adapta.

La segunda película, The Wolverine (James Mangold, 2013), funciona mejor como adaptación de cómic. Es una película que está bastante bien y se disfruta bastante. Sin embargo, no me termina de matar. La historia se desploma mucho en su segunda parte y, al final, el gran villano que se esperaba resulta ser una decepción.

Así son las cosas. Las dos primeras películas protagonizadas por Lobezno son dos buenas películas, pero con bastante fallos que no le hacen ningún favor a un gran personaje como Lobezno.


En esta tercera entrega, que vuelve a dirigir James Mangold, la Fox, teniendo en cuenta que se trata de la despedida de Jackman, ha decidido enrollarse la manta a la cabeza y permitir a sus responsables hacer una película crepuscular de clasificación R inspirada, muy libremente, en el cómic Old Man Logan, de Mark Millar y Steve McNiven.

El resultado ha sido una película MARAVILLOSA y una despedida mucho más que digna.

La película me HA ENCANTADO. Ya desde la primera escena la película te engancha completamente y no te suelta hasta ese épico final que hizo que me dieran ganas de aplaudir.

La película es muy buena. Desde luego, el James Mangold que la dirige no es el mismo que el de The Wolverine. En aquella película no hizo un mal trabajo, pero daba en todo momento la sensación de que solo hacía lo que le mandaban, al igual que en sus películas más recientes. Aquí, en cambio, nos encontramos con un James Mangold como el de sus comienzos, el que hizo joyas como Copland (1997) o Inocencia Interrumpida (1999).

El tipo no solo se limita a dirigir bien, sino que cuida al detalle cada plano con un estilo muy personal, una muy buena forma de manejar a los actores y, sobre todo, dándole a todo un acabado que es para quitarse el sombrero. Todo ello ayudado con una fotografía de lo más fascinante, un logradísimo diseño de producción y unos efectos especiales que no cantan en ningún momento. Amén de un guión muy trabajado y una banda sonora eficaz.

Y ya no digamos en lo que a escenas de acción se refiere. Tan brutales como espectaculares que llegan hasta ser impresionantes. Una de las mejores es esa huida con la limusina de la planta de fundición, la cual llega a ser apoteósica; lo mismo que la carnicería en la planta que precede a esa escena.

Y es que la película no se corta un pelo en lo que violencia y sangre se refiere. La tan bienvenida clasificación R nos permite por fín ver en el cine a un Lobezno bañado en sangre, como en los cómics; porque no era fácil de digerir que, después de cargarse a un montón de gente, Lobezno acabase con las garras completamente limpias.

Pero no solo Lobezno se luce en este film. Lo que hemos visto de X-23 en los tráilers se queda corto, pero muy corto. Esta niña angelical degüella a la gente como si hubiera nacido para ello, pelea como si de una loca poseída se tratase y hasta es capaz de decapitar a un tio y llevar su cabeza en las manos como si un balón de fútbol se tratase. Y no solo eso, en la película la golpean, disparan y hasta la atraviesan con una especie de arpón –paracido a esos que utilizaban en la película La Isla (Michael Bay, 2005), pero más grande –y no se cortan un pelo en mostrárnoslo; vale que ella es más bestia que el propio Lobezno pero, aún así, ver como le hacen todo eso a una niña es bastante duro.

Desde luego, es una película muy bestia; claramente, no es una película apta para todos los públicos. Pero es que es tan bestia que llega a ser hasta cruel.

Ya es bastante duro ver a Charles Xavier víctima de esa enfermedad degenerativa; pero verle huir de Logan en la silla de ruedas y como este le pone inyecciones por la fuerza, hace que te entren ganas de mirar para otro lado.

Aunque, el mayor ejemplo de crueldad lo encontramos en la parte de la granja. Ahí si que no deján al espectador de una pieza. Primero porque te introducen en un entorno tan idílico que desentona mucho con el tono del film, pero luego devuelven, tanto a los protagonistas como al espectador, a la realidad cuando la familia de granjeros entera es masacrada sin piedad alguna. Incluso vemos morir a Xavier; era evidente que el personaje iba a morir en la película pero, aún así, la muerte que tiene es realmente impresionante.


El responsable de esta matanza es la gran némesis de Logan en esta película. Un clon suyo que responde al nombre de X-24 y que, prácticamente, es una versión más joven de él sin alma, lo que lo convierte en un enemigo impracable y muy difícil de vencer; espeialmente, para el Lobezno de esta película.

Debo admitir que este villano me ha decepcionado algo, ya que me esperaba otra cosa; algo así como una versión mejorada de Dientes de Sable o, incluso, el mismísimo Mr. Siniestro –quién se dijo que iba a estar en la película y, al final, naranjas de la China –. Pero, aún así, el personaje ha estado bien.

Sobre la adaptación, pues era evidente que el cómic Old Man Logan solo iba a ser utilizado como referencia para introducirnos a Logan envejecido y desentendido de todo en un futuro desolador. Y es que adaptar fielmente ese cómic era misión imposible para la Fox, puesto que carece de los derechos de muchos personajes que salían allí. Así que lo máximo que hay son referencias al cómic.

La más clara es cuando, antes de morir, Xavier confiesa que él mató a los X-Men. En el cómic era Lobezno quién los mataba pero, aún así, era una referencia a esa parte del cómic.

En cuanto a los actores.

Que decir de Hugh Jackman. El tipo ha interpretado siempre a Lobezno como si hubiera nacido para él y aquí no ha hecho ninguna excepción. Y, en esta que es su despedida del personaje, nos ha ofrecido un Lobezno viejo y roto, al que su poder de curación le falla y hasta le cuesta sacar las. También vemos a un Lobezno acabado, que se desentiende todo y que solo busca morir como él desea.

Y al final le vemos morir. Pero, lo bueno es que le dan una muerte épica –la cual ya fue predecida en The Wolverine –, una muerte digna de un héroe roto como él; alguien que, como he dicho antes, decide como y cuando morir.

Patrick Stewart –quién también ha anunciado que dejará de interpretar al personaje en esta película –, también hace un gran trabajo como Charles Xavier. Un Charles Xavier que da pena, quién ya no es el poderoso líder mutante que fue en el pasado y que ha quedado reducido a un vejestorio incapaz de valerse por si mismo. Un claro mensaje de que la edad siempre pasa factura, seas quién seas.

Además, el tipo llega a ser un peligro, ya que su poderosa mente, víctima de esa enfermedad degenerativa, es un arma de destrucción masiva –tal y como dicen en la película –y hay dos momentos en los que podemos apreciarlo.

Luego tenemos a la niña, X-23; o Laura, como prefiráis llamarla. Desde luego, Dafne Keen ha sido todo un descubrimiento. La chica hace un trabajo magnífico en todo el film. A parte de desenvolverse en las escenas de acción de una forma tan natural que asusta, su interpretación es maravillosa; especialmente, en un papel en el que está la mayor parte de la película sin hablar. Y luego, encima, el duelo interpretativo que tiene con Jackman –su padre en la ficción; ya que, prácticamente, Lobezno y ella son padre e hija –es sorprendente.

Desde luego, yo quiero ver más a esta niña haciendo de X-23; si es en películas propias mejor.

Un personaje que me ha sorprendido bastante ha sido el personaje de Caliban; un Caliban muy diferente al visto en X-Men: Apocalypse (Bryan Singer, 2016). El actor que le da vida, Stephen Mechant, hace un estupendo trabajo y el personaje tiene bastante relevancia en la película; más de la que me esperaba. Además, la muerte que tiene –si, otro que también muere –, sacrificándose, es maravillosa.


Boyd Holbrook, quién da vida a Donald Pierce, uno de los villanos y líder de los Reavers, está bastante bien en su papel. No diría que hace un trabajo sobresaliente, pero el tipo lo hace muy bien.

El otro villano es Zander Rice, hijo de uno de los que formaron parte del proyecto Arma X que creó a Lobezno –y que murió a manos de este –. El actor que le da vida, Richard E. Grant –a quién yo siempre recuerdo como el doctor Jack Seward de la maravillosa Drácula (Francis Ford Coppola, 1992) –, hace un trabajo estupendo, eso no lo puedo negar. Sin embargo, pese a la importancia que tiene en la película como creador de X-23 y X-24, he encontrado su presencia en la película un tanto anodina. Sin duda, ha sido uno de los pocos fallos de la película.

Bueno, vamos resumiendo ya.

En definitiva, Logan es una película excelente. Sin duda, la mejor de las tres películas protagonizadas por Lobezno y uno de los mejores films de la saga X-Men y del cine de superhéroes en general. Muchos la ponen a la misma altura que las películas de Batman de Christopher Nolan; yo no llego a tanto, pero si os digo que este film se les acerca mucho.

No obstante, aunque se ubique dentro de subgénero de superhéroes, yo no la consideraría una película de superhéroes, ya que es más bien una road movie con toques de western. Muchos la consideran un cruce entre Sin Perdón (1992) y Ruta Suicida (1977) y, desde luego, no van mal encaminados.

Los logros de esta película radican en que todos sus implicados, con James Mangold (director) y Hugh Jackman (protagonista y productor) a la cabeza, se han esforzado mucho en ofrecernos una gran película y darle al Lobezno interpretado por Hugh Jackman una despedida por todo lo alto.


Y así ha sido. Porque Hugh Jackman no se ha podido despedir mejor del personaje que le dio la fama.






4 comentarios:

Manuel David Rendon Acevedo dijo...

Logan estuvo sorprendente y sensacional, definitivamente considero que fue una muy buena, apropiada y definitiva despedida de Hugh Jackman como Wolverine.

También mis respetos y también elogio mucho el trabajo de James Mangold regresando en la silla de director, creo que algunos de los problemas, pero no muy graves, dentro de la narrativa de The Wolverine no fue su intención sino que ese momento fue contratado con la presión de Fox para intentar hacerla mejor que Origins, por lo cual no tuvo tantas libertades a como las tenía con Logan

Hiroshige dijo...

Efectivamente es una road movie, pero es brutal. Merece la pena volver a verla y en el cine :-)

AXA dijo...

Manuel: Me alegra que te haya gustado

AXA dijo...

Hiro: Exactamente. Yo estoy deseando verla otra vez