29 de julio de 2016

THE SHALLOWS (2016)















Con las películas de tiburones ocurre como con las adaptaciones de videojuego: la mayor parte de las películas que se hacen son basura y las buenas películas, prácticamente, se cuentan con los dedos de una mano.

Desde que Steven Spielberg asombró al mundo con la maravillosa Tiburón (1975), las películas de tiburones malas hasta decir basta se han ido sucediendo a lo largo de las últimas décadas; películas hechas con poco dinero y menos talento aún destinadas, principalmente, a acumular polvo en las estanterías de los videoclubs.

Primero tuvimos las cutreproducciones italianas que mamaron todo lo que pudieron del film de Spielberg durante finales de los 70, toda la década de los 80 y parte de los 90. Ahora, en el siglo XXI tenemos los Sharknados y demás mierdas de la Asylum y compañías peores que nos han dejado defecaciones como Tiburones en Venecia, Tiburones en la Arena, Tiburón de Dos Cabezas, Tiburón-Pulpo, Tiburón-Piraña, Tiburones Zombies, Tiburones Nazis… y así un largo etcétera que hace que me alegre de que los tiburones no vean películas porque, de lo contrario, serían capaces hasta de salirse del agua para matar a los humanos; incluso Bruce, el simpático tiburón blanco de Buscando a Nemo, saldría del agua con un hacha llevando al máximo el homenaje a El Resplandor.

Sin embargo, entre toda esa mierda, suelen surgir de vez en cuando películas que, aunque están muy lejos de llegar a la maestría del film de Spielberg, si han resultado ser películas decentes que le devuelven la dignidad a estos animales. Deep Blue Sea (Renny Harlin, 1999), Open Water (Chris Kentis, 2003), El Arrecife (Andrew Traucki, 2010) o Bait (Kimble Rendall, 2012) son buenos ejemplos.

Ahora, nos llega The Shallows, que en España se ha llamado Infierno Azul –de nuevo se han vuelto a romper los cuernos los que ponen los títulos –, la cual está siendo una de las sorpresas de la temporada.

Nancy Adams (Blake Lively) es una joven estudiante de medicina que decide ir a una playa de México muy aislada para hacer surf; ella sabe de esa playa por su madre, fallecida recientemente. Al principio todo va bien. Pero, cuando se hace tarde y se queda sola en ese lugar, es atacada por un enorme tiburón blanco que ha convertido ese lugar en su coto de caza. Herida, consigue llegar a una roca, pero queda atrapada a millas de la orilla con ese tiburón rondándola y la única compañía de una gaviota herida. Sola y sin ayuda, la joven deberá luchar por su supervivencia y buscar la forma de escapar de una muerte segura.


Originalmente titulada In the DeepThe Shallows surge de un guión escrito por Anthony Jaswinski que estuvo un tiempo en la conocida como black list, donde se encuentran los guiones que nadie produce y van de estudio en estudio en busca de alguien que quiera convertirlo en película. Y así fue, este guión estuvo un tiempo dando vueltas por Hollywood hasta que Sony Pictures decidió rescatarlo.



En un principio, la película la iba a dirigir el francés Louis Leterrier, director de películas como El Increíble Hulk (2008), Furia de Titanes (2010) o Ahora me Ves… (2013). No obstante, tras varios meses de trabajo, el director abandonó el proyecto en junio de 2015 y fue reemplazado por el español Jaume Collet-Serra, un director muy curtido en el cine de terror y en el de acción con películas como La Casa de Cera (2005), La Huérfana (2009), Sin Indentidad (2011) o Una Noche para Sobrevivir (2015).

La protagonista –y única interprete durante gran parte de la película –es la bellísima Blake Lively, conocida por la serie Gossip Girl y vista en películas como Green Lantern (Martin Campbell, 2011), Salvajes (Oliver Stone, 2012) o El Secreto de Adaline (2015).

A la película no le están yendo mal las cosas. En EEUU lleva recaudados 53 millones de dólares. En el resto del mundo solo lleva recaudados 12 millones; aunque, hay que decir a su favor que los países donde se ha estrenado hasta ahora no son muchos y todavía le quedan un montón de países donde estrenarse a lo largo del mes de agosto.

De todas maneras, la recaudación total es de 65 millones de dólares, cosa que está muy bien al tener un presupuesto de 17 millones. Además, el éxito no es solo de taquilla. La película está recibiendo críticas favorables y la reacción del público es de lo más entusiasta.

¿Y a mí que me ha parecido?

Pues, la verdad, me ha gustado mucho. Está muy lejos de ser una obra maestra y más lejos aún del gran film de Spielberg; sin embargo, es una de las que más se le acerca.

La película está muy bien hecha y se disfruta de principio a fin.

El trabajo de Jaume Collet-Serra es muy bueno. El tipo dirige muy bien, con una muy buena forma de mover la cámara y haciendo que los momentos de acción sean de lo más brutales y los momentos de crear tensión sean realmente angustiosos. También la estupenda fotografía ayuda mucho, mostrándote la belleza de ese paraíso perdido durante el día y utilizando muy bien la noche americana –escenas rodadas a plena luz del día que luego son filtradas para parecer de noche –en las escenas nocturnas.

Aunque, en lo que más acierta es en haber conseguido que la película sea totalmente disfrutable desde que empieza hasta que termina.

Antes de ver la película, yo tenía el temor de que esta fuera aburrida a ratos al estar llena de largos tiempos muertos en los que no pasa, prácticamente, nada y te tiene todo el tiempo preguntándote ¿Va a pasar algo?. Es lo que suele ocurrir con muchas películas de este tipo.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. En la película están pasando cosas continuamente mientras el ritmo no decae en ningún momento. Ni tan siquiera llega a aburrir en los momentos en los que la película se podría haber vuelto pesada; como cuando la protagonista es llevada a la playa por el español Óscar Jaenada, cuando está surfeando o cuando se pone a hablar con su hermana y su padre por el móvil. Nada de eso. La película se pasa volando. Es cierto que su duración es corta –86 minutos –pero, aunque hubiera durado más dos horas, de haber mantenido el ritmo y el nivel, la película no se habría hecho en ningún momento larga. Además, el climax final en la boya es de lo más impresionante.

Otra cosa que ha ayudado mucho es, sin duda, el trabajo de su protagonista.

Blake Lively está FANTÁSTICA. La chica no es solo una cara bonita, sino una muy buena actriz, y no se dedica solo a lucir palmito –y eso que, si la película hubiera resultado mala, verla en bikini hubiera compensado el dinero de la entrada –, sino que nos deleita con una estupenda interpretación y una muy buena forma de llevar sobre sus hombros todo el peso de la película.




Lo siguiente es un SPOILER de la película. Aconsejo no leerlo a los que no la hayan visto todavía.




Una escena donde podemos ver muy bien lo buena que es su interpretación es cuando el tiburón mata al borracho cabrón que trata de robarle las cosas que tiene en su mochila en la playa –incluida su tabla de surf, la cual está en el agua –. Durante el ataque, la cámara solamente muestra el rostro de la chica en todo momento y su horrorizado rostro lo dice todo.




Fin del SPOILER. Ya podéis leer con tranquilidad.




Además, la chica es toda una heroína que se enfrenta sola a un peligro mortal y tiene que salir del lío en el que está metida completamente sola, sin que ningún príncipe azul acuda a su rescate –¿Has tomado nota, Roland Emmerich…? –. Y ya sabéis lo que me gustan estas cosas.

Otro gran protagonista de la historia es el tiburón, el cual está muy bien hecho. Es cierto que llega a cantar el ordenador, como dicen algunos, pero Collet-Serra ha sido inteligente y, de una forma parecida a como hizo Spielberg en su día, nos lo muestra solo cuando nos lo tiene que mostrar y así conseguir que los defectos técnicos no lastren la película.

El animal es un auténtico hijo de puta. Ha llegado a ese lugar y lo ha convertido en su territorio, matando a todo el que se acerca e, incluso, llega a parecer que está jugando con la chica. Es tan fuerte que puede matar a una ballena joven y su cuerpo está lleno de cicatrices de haberse enfrentado con otros tiburones, u otros animales peligrosos –como orcas –a lo largo de su vida y ha salido victorioso, volviéndose más fuerte con cada victoria. Incluso tiene parte de un arpón clavado, lo que significa que ha tenido otros enfrentamientos con humanos y ha salido también victorioso.



A mí me encantan los tiburones. No me metería en el agua con ellos, no soy gilipollas, pero si son animales que me fascinan; sobre todo el Tiburón Blanco, un animal impresionante que ha vivido durante millones de años sin necesidad de evolucionar. Es cierto que este tipo de películas da mala fama a los tiburones –haciendo que algunas organizaciones ecologistas hipócritas no quieran defenderlos –. Pero, como digo siempre, esto es solo ficción y nada más. Tanto el tiburón de Spielberg como el de esta película son tiburones inusuales que, difícilmente, puedan existir en la realidad. Desde luego, la gente que se cree que los tiburones son asesinos sanguinarios que matan por el placer de matar basándose, únicamente, en películas como esta, son unos completos ignorantes.

El ser humano es mucho más peligroso que los tiburones y eso lo sabemos bien.

Volviendo a la película, pues eso. La película me ha encantado, que me ha hecho pasar un muy buen rato y me ha dejado con ganas de verla más veces. No es ninguna obra maestra, es una película de verano. Pero una película de verano de lo más lograda.


Sin duda, una de las mejores películas de tiburones que se ha hecho. No es decir mucho viendo las pocas películas decentes de tiburones que hay, pero eso no le quita mérito.