29 de diciembre de 2015

STAR WARS: EL DESPERTAR DE LA FUERZA (2015)





¡ATENCIÓN! Advierto que esta review contiene muchos SPOILERS y de lo más reveladores. Advierto a quienes no hayan visto la película aún que se abstengan de leerla y, si deciden leerla de todas maneras, que lo hagan bajo su total responsabilidad.



















Diez años después del estreno de La Venganza de los Sith, la saga Star Wars ha vuelto otra vez a los cines. Esta vez, bajo el sello de Disney, la cual se hizo con la franquicia tras la compra de Lucasfilm a George Lucas en 2012.

La película ha sido dirigida por J.J. Abrams, todo un gran fan de la saga, y recupera a los protagonistas originales en lo que es un claro ejercicio de nostalgia.

Han pasado 30 años desde la batalla de Endor y la caída del Imperio Galáctico. Ahora, la galaxia está dividida en dos regímenes que viven en constante estado de guerra fría. Uno es la Nueva República y otro es la Primera Orden, la cual surgió de los restos del Imperio Galáctico y está dirigida por un misterioso personaje conocido como el Líder Supremo Snoke (Andy Serkis). Contra este régimen lucha la Resistencia, heredera de la famosa Alianza Rebelde que luchó contra el Imperio Galáctico. Su líder, la ahora general Leia Organa (Carrie Fisher), está sumida en la búsqueda de su hermano, Luke Skywalker (Mark Hamill), quién desapareció después de que su intento de entrenar una nueva generación de caballeros Jedis resultara un fracaso cuando uno de los nuevos caballeros se pasó al lado oscuro.

Siguiendo las órdenes de Leia, Poe Dameron (Oscar Isaac), el mejor piloto de la Resistencia, llega hasta el planeta Jakku, donde obtiene parte del mapa que indica la localización de Luke –quién se dice que fue en busca del primer templo Jedi –de manos de Lor San Takka (Max von Sydow). Pero, en esos momentos, llegan tropas de la Primera Orden comandadas por Kylo Ren (Adam Driver), quién idolatra al mítico Darth Vader y está entrenado en las artes Sith; este también busca el mapa y, sobre todo, a Skywalker. Kylo Ren asesina a Takka y captura a Poe. Sin embargo, poco antes, Poe pudo esconder el mapa en BB-8, su androide de vuelo. Poe es llevado a un destructor, donde es interrogado. Pero, poco después, es ayudado a escapar por FN-2187 (John Boyega), un stormtrooper que ha decidido desertar horrorizado por las atrocidades de la Primera Orden; en la huída, Poe lo rebautiza como Finn. Mientras, en Jakku, BB-8 se encuentra con Rey (Daisy Ridley), una joven que malvive en el planeta como chatarrera mientras espera el regreso de su familia.


George Lucas creó Star Wars como una larga saga de nueve películas divididas en tres trilogías que comenzaría a narrarse por el medio. Sus planes eran realizar primero los episodios 4, 5 y 6, luego realizar los tres primeros episodios en forma de precuelas y, finalmente, finalizar la saga con los tres episodios finales.

La primera trilogía está compuesta por La Guerra de las Galaxias (1977) –que dirigió el propio Lucas –, El Imperio Contraataca (Irvin Kershner, 1980) y El Retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983), tres películas que no necesitan presentación. A esta le siguió la trilogía de precuelas, pero esta tardó mucho en llegar a causa de diversos factores.

El caso es que la trilogía de precuelas no llegaría hasta finales del siglo XX, después de que Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993) consagrase los efectos especiales por ordenador y Lucas reestrenase en 1997 las copias remasterizadas de la primera trilogía.

Estrenada en medio de una gran expectación, La Amenaza Fantasma (1999) –donde Lucas retomó la dirección 28 años después de haber dirigido La Guerra de las Galaxias –fue un enorme éxito de taquilla, pero terminó decepcionando a la mayoría de los fans, que no perdonaron cosas como el tono infantil de la película o el odioso Jar Jar Binks –el personaje digital que más instintos asesinos despierta en la gente –.

El Ataque de los Clones (2002) y La Venganza de los Sith (2005) –también dirigidas por Lucas –mejoraron la cosa, pero no lograron estar a la altura de la trilogía original y no recuperaron la confianza de todos los fans decepcionados.

Después de esto, la saga siguió explotándose en series de animación, cómics, libros y videojuegos. En cambio, en cine estaba prácticamente muerta. Se hizo una película de animación, Star Wars: La Guerra Clon (Dave Filoni, 2008) –que no era más que un episodio alargado de la serie de Tv de mismo título –, pero de las tres entregas finales de la saga principal no se volvió a saber nada. Incluso, George Lucas llegó a decir en declaraciones que hizo cuando se estrenó El Ataque de los Clones o La Venganza de los Sith –o puede que las dos, no me acuerdo muy bien –que la saga solo eran seis películas.

En todo caso, parecía que, finalmente, la saga se iba a quedar en seis películas y que ya no se harían más entregas de la saga hasta que, en 2012, Lucas sorprendió a todo el mundo vendiendo Lucasfilm y toda la franquicia Star Wars a Disney, la cual le pagó 4.000 millones de dólares por ella; dinero que Lucas entregó completamente a la beneficencia –algo que no me extraña, ya que, con la inmensa fortuna que debe haber amasado en las últimas casi cuatro décadas, aquello debía ser calderilla para él –.

Todavía hoy muchos se preguntan qué fue lo que llevó a Lucas a deshacerse de su gran creación. Seguramente, la avalancha de malas críticas –sumándole un montón de insultos y descalificaciones –que recibió por la segunda trilogía y por las continuas remasterizaciones que está haciendo de la trilogía original tuvieran que ver en esto. Aunque, yo creo que la realidad es que él mismo haya terminado dándose cuenta que, con el paso del tiempo, ha terminado convirtiéndose en lo que más odiaba en su juventud –un alto ejecutivo cinematográfico sin escrúpulos –y viese que él es un peligro para la saga.

Dejando esto a un lado, Disney tenía que amortizar el dineral que pagó por esta franquicia y, rápidamente, puso en marcha una nueva entrega que sería el Episodio VII de la saga, continuando la historia tras El Retorno del Jedi, y que sería el inicio de una nueva trilogía que, además, estaría sazonada con unos cuantos spin-offs; de momento, hay dos, uno sobre el robo de los planos de la Estrella de la Muerte y otro sobre la juventud de Han Solo.

Volviendo a esta película, Michael Arndt (Pequeña Miss Sunshine, Toy Story 3) fue contratado para escribir el guión y, tras tantear a varios directores, el elegido fue, finalmente, J.J. Abrams, quién ya había hecho un gran trabajo resucitando para Paramount Pictures la saga Star Trek con las estupendas Star Trek (2009) y Star Trek Into Darkness (2013) y, además, es un gran fan de Star Wars.


A Abrams no le convenció el guión de Arndt y lo reescribió con ayuda de todo un veterano de la saga, Lawrence Kasdan, quien trabajó en los guiones de El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi. Luego, reunió un gran reparto donde los protagonistas de la trilogía original se juntaban con nuevos actores en una especie de relevo a una nueva generación.

Y así llegamos a la película que nos ocupa, la cual lleva el título de El Despertar de la Fuerza; aunque, originalmente, iba a llamarse Sombra del Imperio, título claramente inspirado en Sombras del Imperio, un proyecto multimedia lanzado por George Lucas en 1996 ambientado entre El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi que consistía en una novela y varios cómics y videojuegos.

La película se estrenó en gran parte del mundo el pasado 18 de diciembre y, como era de esperar, está rompiendo las taquillas de todo el mundo. La película, que ha costado 200 millones de dólares, no para de batir records y, en tan solo una semana, lleva ya recaudados 544 millones de dólares solo en EEUU y 546 millones en el resto del mundo, haciendo una recaudación global de 1.090 millones de dólares.

¡La película ha superado los 1.000 millones en tan solo una semana! Y las cifras seguirán creciendo. Ya muchos predicen que podría superar los 3.000 millones, acabando con el reinado de Avatar (James Cameron, 2009) y convirtiéndose en la película más taquillera de la historia. Veremos a ver.

Por su parte, entre la crítica, el público y los fans hay división de opiniones; para unos les ha parecido muy buena mientras que otros se han sentido decepcionados.

¿Y qué opino yo? Pues a eso vamos.

Antes de empezar, quiero dejar claro que soy muy, pero que muy, fan de Star Wars. He crecido viendo las películas de la saga original, he leído todo lo que hay que leer del universo expandido y he devorado todo lo relacionado con ella. Puede que no llegue al fanatismo de los que van a los estrenos o las convenciones disfrazados y portando espadas láser de pega pero, aún así, AMO STAR WARS.

Una vez dejado esto claro, pongámonos con la película.

La verdad es que me HA ENCANTADO. He disfrutado enormemente viéndola, las dos horas que dura se me han pasado volando y, cuando salía de verla, tenía unas ganas enormes de verla de nuevo.

La película es muy buena. Está muy bien dirigida por J.J. Abrams, quién ha hecho un estupendo trabajo, con un ritmo que nunca decae, unas escenas de acción espectaculares y muy bien filmadas, y una estupenda dirección de actores.

Aunque, donde mejor ha estado Abrams es en su fidelidad a la saga original. Como ya he dicho, el tipo es un gran fan de Star Wars y, como ya nos ha demostrado este mismo año Jurassic World (Colin Trevorrow, 2015), no hay nadie mejor a quién encomendarle la resurrección de una saga que a alguien que es un gran fan de esta y, además, tiene mucho talento. Y esto se puede apreciar en lo mucho que Abrams se ha tomado en serio esta película y en el empeño, las ganas y, sobre todo, el sentimiento que ha puesto en ella.

Visualmente, es impresionante como ha recreado el estilo visual de la saga original adaptándolo a los nuevos tiempos y las nuevas tecnologías. Todo gracias, especialmente, a un logradísimo diseño de producción y unos estupendos efectos especiales donde, entre otras cosas, se agradece mucho que no haya abusado del CGI tanto como hizo Lucas en la trilogía de precuelas.


Además, también nos ofrece momentos épicos y de gran poesía visual, como cuando destruyen la Nueva República, el discurso previo a esta destrucción, la muerte de Han Solo, el duelo de sables láser en la nieve o la aparición de Luke Skywalker al final.

Todo ello ayudado por un eficaz guión que pasa de las situaciones forzadas y el humor absurdo, ofreciéndonos buenos diálogos y situaciones dramáticas; además de unos golpes de humor más logrados y bien insertados en la trama. Aunque, lo mejor es un formidable tratamiento de los personajes, a lo que ayudan muy bien un elaborado reparto; lo cual, es otro gran acierto de la película.

Desde luego, los actores están muy bien en sus respectivos papeles. Comenzando por los que repiten de la trilogía original, los cuales vuelven a estar tan acertados como lo estuvieron en su día y hacen un estupendo trabajo. Aquí quién más destaca es, sin duda, Harrison Ford, que vuelve a tan formidable y carismático como el primer día dando vida a Han Solo y logra que ninguno de los nuevos actores le haga sombra; y eso que estos tenían muchas posibilidades de hacerlo.

Es una pena que el actor se despida de la saga en vista de cómo termina su personaje en la película. El tipo ya pidió varias veces que mataran a Han Solo y, al final, le han terminado complaciendo; aunque, como ya he dicho antes, la escena de su muerte es uno de los momentos más épicos, impresionantes y bellos –visualmente hablando, claro –de la película.

Sobre los actores nuevos, todos hacen un buen trabajo; algunos mejores que otros, pero, en el fondo, todos están muy bien.

John Boyega está genial en su papel en su papel de stormtrooper redimido; el cual da bastante juego en la película y puede dar bastante más juego en los episodios siguientes.

Oscar Isaac también está muy bien en su papel del piloto Poe Dameron, un personaje de lo más carismático que, desgraciadamente, desaprovechan mucho en la película. Sin embargo, algo me dice que tendrá más protagonismo en las próximas entregas.


El villano principal, Adam Driver, también me ha gustado mucho. Recuerdo que, cuando vi las primeras imágenes de él sin la máscara, lo encontré algo ridículo; pero, una vez viéndolo en la película, el tipo convence bastante. Además, su personaje, Kylo Ren, aunque muy lejos de estar a la altura del gran Darth Vader, es un estupendo villano.

Pero, quién ha sobresalido por encima de todo el mundo y ha terminado robándose toda la película es, sin duda, Daisy Ridley. Está fantástica en todo momento en su papel de Rey, haciendo un trabajo excelente y robándose todas las escenas en las que sale. Ella es, sin duda, la gran protagonista de la película, prácticamente, lo que fue Mark Hamill a la trilogía original; de hecho, en la película la presenta, prácticamente, como la heredera de Luke Skywalker –y no me extrañaría que, finalmente, resultase ser su hija –.

Además de su gran interpretación, la chica es también toda una action girl, desenvolviéndose estupendamente en las escenas de acción. Precisamente, es ella la que protagoniza el duelo de sables láser del final en la nieve contra Kylo Ren –ya que lo de John Boyega fue solo para despistar; aunque, Harrison Ford terminó yéndose de la lengua –, una escena maravillosa, épica e impresionante.

Aunque, esa escena está creando controversia, ya que muchos no entienden que alguien que no ha sido entrenada en las artes Jedis sepa manejar tan bien la espada láser o utilizar la Fuerza. Sin embargo, esa gente olvida que los Jedis suelen ser entrenados desde muy pequeños, así qué ¿quién nos dice que no fue entrenada antes de que la dejaran tirada en Jakku? Además, el personaje todavía guarda muchos misterios que, seguramente, se irán rebelando en los episodios siguientes. Así que es todavía pronto para ir sacando conjeturas.

 Dejando todo esto a un lado, para mi Daisy Ridley ha estado fantástica, es una estupenda actriz y la gran estrella de esta película y de esta nueva trilogía. Además, su Rey ya se encuentra entre mis heroínas cinematográficas favoritas.

Como ya he dicho, la película me ha encantado, he disfrutado enormemente con ella y, como entrega de la saga Star Wars, está entre las mejores. Sin embargo, a pesar de todo ello, la película tiene varios defectos que evitan que sea una obra maestra como La Guerra de las Galaxias y El Imperio Contraataca y la colocan más a la altura de El Retorno del Jedi, una película estupenda, pero con varios defectos que la hacen ser la películas más floja de la trilogía original.

Su principal defecto está en la historia. Los detractores no paran de decir que la película es un remake encubierto de La Guerra de las Galaxias y, la verdad, no van mal encaminados. La película no es un remake, ni mucho menos, pero no puedes evitar muchas veces tener sensación de deja vu varias veces. De nuevo tenemos un androide que guarda planos en su interior al que persiguen los malos, de nuevo tenemos una escena en una cantina, de nuevo tenemos una gran arma muy destructiva en poder de los malos a la que hay que destruir… Puede que esto les rechine a muchos, pero para mí la película tiene suficientes virtudes como para pasar esto por alto.

Otro defecto es que desaprovechan a varios personajes, como el ya mencionado Poe Dameron, la Capitana Phasma, a la que da vida Gwendoline Christie –quién da vida a Brienne de Tarth en Juego de Tronos -, quién no tiene un solo momento relevante a pesar de lo interesante del personaje o el gran Max von Sydow, a quién matan al principio.


Aunque, si hay algo desaprovechado en la película es, sin duda, la Nueva República, la cual solo se la ve casi de refilón en la escena en la que la destruyen. Pienso que debía haber tenido algo más de presencia y así mostrarnos más el estado de guerra fría que se vive en la galaxia. O, al menos, haber metido una escena que nos deje ver esto, como la aquella escena de Guardianes de la Galaxia (James Gunn, 2014) en la que el personaje de Glenn Close, la Nova Prime, conversaba con el embajador del Imperio Kree; aquí debían haber metido una escena de ese tipo, una conversación entre el General Hux (Domhnall Gleeson) con un representante de la Nueva República amenazándoles por ayudar a la Resistencia.

No obstante, el mayor defecto que he encontrado en la película es, sin duda, el Líder Supremo Snoke. El personaje no es que sea malo y, técnicamente, está hecho con captura de movimientos por el mejor actor en este tipo de papeles, Andy Serkis. El problema es su diseño, el cual no me ha gustado nada. Esperaba algo más terrorífico que lo que se ve al final de la película; además, no creo que su tamaña sea tan grande, creo que es por la representación holográfica.

En resumen.

El Despertar de la Fuerza ha sido un regreso de la saga galáctica por la puerta grande y la prueba definitiva de que hay vida para Star Wars más allá de George Lucas.