10 de marzo de 2014

YO, FRANKENSTEIN (2014)



















Vamos con el que se puede considerar el primer gran desastre de este año. Empezamos bien.

En 1795, el doctor Victor Frankenstein (Aden Young), viola todas las leyes científicas y divinas al conseguir dar vida a un monstruoso ser (Aaron Eckhart) que luego intenta destruir al darse cuenta de la abominación que había creado. El ser, furioso, se venga de él asesinando a su esposa, Elizabeth (Virginie Le Brun), y después huye. Loco de venganza, Frankenstein persigue a su monstruo hasta el mismísimo polo norte, pero muere a causa del frío y la criatura recoge su cadáver y lo entierra. En esos momentos es atacado por unos extraños seres, pero es rescatado por unos misteriosos guerreros que lo llevan ante su reina, Leonore (Miranda Otto). Esta le explica que ellos son Gárgolas, seres creados por el arcángel Miguel para proteger a la humanidad de los demonios, que son los seres que le atacaron y de quienes le rescataron. Desde hace mucho tiempo, las Gárgolas y los Demonios llevan enfrascados en una guerra a espaldas de la humanidad.

Por alguna razón, Naberius (Bill Nighy), príncipe de los demonios, le está buscando. Es por ello que Leonore, que lo bautiza dándole el nombre de Adam, le pide que se quede con ellos a pesar de las reticencias de Gideon (Jai Courtney), su principal lugarteniente, que no se fía de él. Pero Adam se niega a quedarse con ellos y emprende una huída en solitario llegando hasta nuestros tiempos, ya que no envejece ni muere. Naberius continúa buscándole mientras, haciéndose pasar por el multimillonario Charles Wessex, financia los experimentos de la doctora Terra Wade (Yvonne Strahovski), una brillante científica que trabaja en la reanimación de cadáveres.


Yo, Frankenstein es la adaptación de un cómic del actor y guionista Kevin Grevioux quién, precisamente, interviene en la película dando vida a uno de los demonios; además de cómo productor ejecutivo y colaborando en el argumento del film. El cómic hace una reinvención del famoso personaje creado por Mary Shelley, convirtiéndolo en un héroe –o antihéroe –de acción en medio de un aguerra que dos especies de criaturas mitológicas libran a espaldas de la humanidad.

Stuart Beattie, guionista de películas como Collateral (Michael Mann, 2004), 30 Días de Oscuridad (David Slade, 2007), Australia (Baz Luhrmann, 2008) o G. I. Joe (Stephen Sommers, 2009), es quién se ha encargado del guión y la dirección de este film, en su segunda película como director después de la notable Mañana, cuando la guerra empiece (2010).

Como ya he dicho antes, la película ha sido un desastre. Con un presupuesto de 65 millones de dólares, solo ha hecho 19 millones en la taquilla estadounidense y 50 millones en el resto del mundo, haciendo un total de 69 millones de dólares, con lo que tan solo ha cubierto su inversión y poco más. Y si hablamos de cómo está siendo recibida por público y crítica, el desastre es aún mayor.

Todo esto ha hecho que el estreno en España, previsto para el pasado 28 de febrero, se haya retrasado hasta el próximo 30 de abril; aunque empiezo a dudar de si la película va a llegar a los cines españoles después de estos resultados.

A mí este tipo de películas me suelen atraer mucho, ya que me encanta el fantástico y la acción; sobre todo si los mezclan en un mismo film. Pero, la verdad, esta película no me despertaba mucho interés y si no he querido esperar a que llegue a España para verlo ha sido simplemente para quitármelo de encima.

Pues bien, tras haberlo visto, debo decir que la película no me ha desagradado tanto como esperaba, pero me ha dejado bastante indiferente. Por un lado no es un bodrio total, ya que está bien hecha en algunos aspectos. Pero tampoco es una película que quiera ver más veces. Bueno, tal vez si la ponen por la Tv y no hay otra cosa que ver, seguro que me animaría a verla, pero nada más.

Y es que, tal y como me temía, tenemos una película que está bastante bien visualmente –aunque con matices; ya hablaré mas delante de ello –, pero que se ve tan rápido como se olvida.

La película, en el fondo, no es más que un intento de crear una franquicia parecida a la de Underworld. Por algo están implicados varios productores de aquella: incluido el propio Grevioux que, recordemos, fue uno de los creadores y, además, participó como actor en la primera y la tercera entregas.


Lo que pasa es que Underworld es una historia que atrapa, que emociona, que progresa a medida que avanza el metraje manteniendo el interés hasta el final; sobre todo en la segunda entrega. Aquí, en cambio, la historia no termina de arrancar. Todo es un quiero y no puedo en todo momento y al final la historia termina por perder interés. Todo por culpa de un guión muy poco trabajado y unos personajes muy mal desarrollados que echan a perder un casting bastante acertado.

Porque los actores no están mal. Todos hacen lo que pueden, pero no consiguen evitar que el conjunto caiga por su propio peso y al final ninguno de ellos llega a despertar interés; ni tan siquiera la bellísima Yvonne Strahovski, quién está terriblemente desaprovechada como protagonista femenina.

Pero, bueno, como ya he dicho, no todo es malo en esta película.

Tal y como ya dije, en el aspecto técnico y visual, la película si está bastante acertada. Sobre todo en la fotografía, el diseño de producción, las escenas de acción y los efectos especiales. Aunque tampoco está del todo bien, porque hay cosas que fallan.

Por ejemplo, la película debería haber tenido más violencia y, sobre todo, sangre. Que cuando se matan las Gárgolas y los Demonios en lugar de salir fuego y luces celestiales debería haber habido sangre a borbotones y cabezas cortadas por doquier. Pero, claro, había olvidado que estamos en una época en la que los productores cada vez tienen más miedo a la calificación R y el PG-13 se está imponiendo cada vez más.

Luego, en los monstruos que vemos, tenemos que las Gárgolas están bastante bien hechas; puede que el ordenador cante algo, pero las he encontrado aceptables. La otra cara de la moneda son los demonios, los cuales son una puta mierda, no hay mas que decir; sobre todo Naberius –lo podéis ver en algunos de los posters que he colocado al principio y comprobaréis la vergüenza ajena que provoca –.

En cuanto al protagonista, Adam, tres cuartos de lo mismo. Es solamente un humano con el cuerpo lleno de cicatrices, nada más, y a penas recuerda al ser creado por Mary Shelley. Ni siquiera parece que esté hecho con las partes de varios muertos, sino que fue despedazado y lo han vuelto a coser. Desde luego, cuesta hasta creerse que el doctor Frankenstein quisiera destruirlo al principio por considerarlo una abominación. Viendo las ilustraciones del cómic, lo ideal hubiera sido haber hecho algo parecido al Marv de Sin City, eso hubiera quedado genial; pero se ve que optaron por el camino fácil.


Todo esto hace que, al final, no pueda darle el aprobado a la película. Si tuviera que puntuarla, la nota final sería superior a 4, pero sin llegar en ningún momento a 5. Pero, aún así, se libra de ir al rincón de las malas.

Sin embargo, está claramente justificado su fracaso comercial, ya que no consigue ni tan siquiera atraer al público potencial de este tipo de producciones; y yo lo sé bien, ya que pertenezco a este grupo, como he dicho antes.


Una pena, porque podría haber sido mucho más de lo que al final es.