18 de octubre de 2017

BLADE RUNNER 2049 (2017)





















Para empezar, pido perdón por haber tenido este blog muy abandonado últimamente. Este año he tenido un verano muy agetreado que me ha dejado poco tiempo para publicar, tanto en el blog matriz como en este.

Pero, ya lo he retomado y lo hago con esta película, secuela de uno de los mayores crásicos de la historia del cine.

Los Ángeles, 2049. En una decadente sociedad en la que los replicantes se han integrado, K (Ryan Gosling) es un replicante de nueva generación que trabaja para el departamento de policía como blade runner, dando caza y retirando a replicantes clandestinos de modelos más viejos. Su última misión lo lleva hasta una granja donde, tras cumplir su misión, descubre una misteriosa caja cuyo contenido le pone tras la pista de algo relacionado con un suceso ocurrido 30 años antes y que tiene que ver con Rick Deckard (Harrison Ford), un antiguo blade runner que desapareció.

He resumido mucho la sinopsis porque no quiero revelar mucho de esta película, de la que no quiero hacer ningún spoiler.

Bueno, empecemos ya.

Hace 35 años, Ridley Scott, que ya venía de revolucionar la ciencia ficción con Alien (1979), volvió a revolucionar el género con Blade Runner (1982), una libre adaptación de la novela ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?, de Philip K. Dick, que, aunque fue en su día una película con muchos problemas de producción, fracasó en taquilla y fue machacada por la crítica, ha pasado a la historia como una obra maestra y un gran clásico que ha influido mucho en películas posteriores.


Por ello, muchos se llevaron las manos a la cabeza cuando se anunció la puesta en marcha de una secuela en el Hollywood actual, donde las secuelas y los remakes lo inundan casi todo.

Ni siquiera la presencia de Ridley Scott como productor resultaba una garantía, debido al desafortunado regreso de este director a la saga Alien con Prometheus (2012), una buena película pero con unos fallos de guión imperdonables, y la reciente Alien: Covenant (2017), cuyo guión no solo tiene fallos, sido que ha sido un completo desastre.

Sin embargo, parece que, en esta ocasión, Scott ha sido listo. Hacer la secuela de un peso pesado como Blade Runner no es tarea para un director cualquiera, así que no dudó en cederle la dirección a otro peso pesado.

El elegido ha sido el canadiense Denis Villeneuve, un director que, al igual que Christopher Nolan y Zack Snyder, está teniendo una ascendencia meteórica dentro de la industria y, en poco tiempo, ha logrado ganarse un gran prestigio; especialmente, los dos últimos años con las películas Sicario (2015) y La Llegada (2016). Un prestigio puesto en peligro al aceptar dirigir esta película donde, si fracasaba, nadie se lo iba a perdonar e iba a vivir con la losa de haber destrozado la memoria de un gran clásico.

Después de una producción menos problemática que la que tuvo la primera, la película ya está en los cines, donde ha tenido unos resultados muy desiguales.

Por un lado, no se puede decir que esté haciendo una buena taquilla. Aunque debutó en el primer puesto en EEUU, sus resultados en territorio estadounidense no están siendo muy altos, llevando hasta ahora recaudados 62 millones de dólares; algo no muy alentador para una película que ha costado 150 millones de dólares –aunque, otros cifran su presupuesto en 185 millones –sin contar lo gastado en publicidad.

En el resto del mundo la película tampoco está haciendo cifras astronómicas. Aún así, lleva ya recaudados 95 millones de dólares, haciendo que su taquilla global sea de 157 millones de dólares. Así que es posible que la película, al final, haga algo de dinero.

La otra cara de la moneda es la crítica. Ya dije que en su día los críticos machacaron la primera película –luego, como es habitual en ellos, cambiaron de opinión cuando la historia no les dio la razón –. Con esta película, la cosa ha cambiado y la crítica, en su mayoría, se ha volcado en elogios con ella.

¿Y que opino yo? Pues a eso vamos.

Por si alguien no lo sabe, a mí Blade Runner me encanta. Es una película que adoro y que he debido haber visto cientos de veces. Así que esta secuela la esperaba con curiosidad, pero también con mucha desconfianza.

Finalmente, fui a ver la película cuando pude ir a la gran ciudad a verla –porque si tengo que esperar a que la pongan en el cine de mi pueblo me pilla el 2049 de verdad –. Mi mente estaba completamente abierta, sin hacerme muchas ilusiones pero, tampoco, desilusinándome demasiado. Disponiéndome a asimilar cualquiera que fuera el resultado.

Pues bien. La película…




ME HA ENCANTADO




Es una película MARAVILLOSA y una secuela no solo digna, sino que está completamente a la altura de la primera. Y lo digo completamente en serio.

Tenía miedo de que a Villeneuve se le hubieran subido a la cabeza los elogios que ha estado recibiendo los dos últimos años y su ego le llevase a intentar superar a la primera o a hacer algo parecido a lo que hicieron Gus Van Sant con Psicosis o Bryan Singer con Superman; se me ponen los pelos como escarpias solo de pensar en ello.

Pero, nada más lejos de la realidad. El tipo, por un lado, ha sido completamente respetuoso con la película original y, por el otro, ha aportado su propia personalidad al proyecto. Todo ello sin perder en ningún momento el equilibrio entre lo uno y lo otro, algo muy difícil de hacer y que solo hacen directores con verdadero talento.


Yo, desde luego, aunque no le tenía entre mis favoritos, ya había visto que Villeneuve es un director bueno de verdad, con verdadero talento, nada que ver con esos directores sobrevalorados solo por el hecho de hacer cine independiente o de autor –ojo, no quiero decir que los que hagan ese tipo de cine sean directores sobrevalorados, solo digo que a algunos se los sobrevalora solo por hacer ese tipo de cine –. Y, desde luego, con esta película, el tipo se pone a la altura de Nolan y Snyder.

Visualmente, la película es impresionante. El estilo visual de la primera pelícual está muy bien recreado, sin dar en ningún momento la sensación de ser una copia, y bien insertado en el cine del siglo XXI, donde la introducción del CGI y las nuevas tecnologías está hecho de forma brillante y muy acertada, sin que en ningún momento cante nada. También la introducción de nuevos escenarios más propios del estilo de su director está muy lograda.

Desde luego, ha sido un gran acierto contar de nuevo con Hampton Fancher para el guión de la película. Para mí, Fancher era la verdadera alma del guión de la primera película, mientras que David Webb Peoples se limitó a seguir las instrucciones del estudio después de que Fancher fuese despedido.

Aquí, Fancher ha elaborado la historia de la película junto a Ridley Scott –aunque, este no aparece acreditado –y ha escrito el guión junto a Michael Green, que vuelve a estar tan acertado como en Logan. Un guión que no es perfecto –todo hay que decirlo –, pero si muy bueno, muy trabajado y que, sobre todo, continúa muy bien al de la primera, profundizando más en su historia y su gran carga filosófica, humanista y metafísica.

Además, el tratamiento que se le da a los personajes es realmente brillante, recibiendo todos los personajes una gran profundidad, independientemente del tiempo que duren en pantalla.

A esto ha ayudado mucho un buen casting de actores que han hecho un estupendo trabajo muy bien ayudado por la brillante dirección de actores de Villeneuve.

Comenzando por Harrison Ford, que ya estuvo sobresaliente en su regreso como Han Solo hace dos años y aquí vuelve a estar que se sale en su regreso como Rick Deckard, pese a tener una presencia reducida –ya dijeron desde el principio que no iba a aparecer hasta el tercer acto –y cederle el protagonismo a otro.


Ese otro es Ryan Gosling, que no es uno de mis actores favoritos, pero aquí me ha encantado. Su trabajo ha sido excelente y ha sabido llevar muy bien el peso del protagonismo de la película en sus hombros y coger muy bien el testigo de Ford.

Recuerdo como se quejaba Jared Leto de que su Joker no gustó en Escuadrón Suicida (David Ayer, 2016) porque no le dejaron mucho tiempo en pantalla; argumento que echa por tierra este film. Como ya he dicho antes, el tiempo en pantalla no ha sido problema para desarrollar bien a los personajes y su personaje no ha sido una excepción. Porque solo ha tenido un par de escenas y eso no ha sido impedimento para comerse la pantalla en todo momento.

Mención especial merece la bellísima Ana de Armas, actriz que me gusta mucho y que aquí está realmente fantástica en un papel del que no diré mucho para no hacer spoiler, pero que muchos lo comparan con la película Her (Spike Jonze, 2013).

También merece especial mención Robin Wright, que después de House of Cars y Wonder Woman se encuentra cada vez más cómoda interpretando a personajes duros.

Y otra mención especial merece el ex-luchador Dave Bautista, que cada vez mejora más como actor.

Vamos resumiendo ya.

La película es maravillosa, un auténtico PELICULÓN. De lo mejor del año; y hasta me atrevería a decir de la década y hasta de lo que llevamos de siglo. Y, desde luego, como secuela está completamente a la altura de su predecesora, algo muy difícil de conseguir, pero no imposible.

Y, desde luego, la definitiva confirmación de que Denis Villeneuve es uno de los nuevos talentos del cine actual, como Nolan y Snyder. Desde luego, tengo muchas ganas de ver esa anunciada nueva versión de Dune que va a dirigir y donde, seguro, se apuntará otro tanto.

Una pena que no esté teniendo mucho éxito en taquilla. Aunque, esto era de esperar. Mientras veía la película comprendía que, por mucho que a mi me estuviera impresionando, no es una película de las que les gusta al gran público. Menos mal que yo siempre suelo ir a las sesiones donde va menos gente –la sala estaba casi vacía donde la vi –, porque he oído decir a otros que la vieron en el estreno que la gente se sacaba los móviles a la mitad y otros hasta se salían a fumar y todo.

Claro, que también tuvieron algo de culpa los distribuidores, que en los tráilers dieron una imagen muy diferente de lo que la película en realidad es.


Pero, bueno, recordemos que la primera también fue un fracaso en su día y el tiempo hizo justicia con ella. Esta, por lo menos, cuenta con el respaldo de la crítica y los cinéfilos. Apuesto que, cuando salga a la venta en formato doméstico tendrá un resultado económico mucho mejor que el de los cines, como ha ocurrido con Ghost in the Shell.







5 de agosto de 2017

SPIDER-MAN: HOMECOMING (2017)





ATENCION. Advierto que esta review contiene SPOILERS muy grandes de la película. Quién no la haya visto aún que se abstenga de leerla o, por el contrario, lo hará bajo su total responsabilidad.

















Bueno, ya por fin he visto la tan esperada nueva película de Spiderman. Al igual que con Wonder Woman, ha habido que esperar tres semanas con respecto a su estreno en EEUU, cosa que no entiendo

Pero, bueno, ya tenemos la película en nuestras pantallas y ya puedo dar mi opinión sobre ella.

Después de haber ayudado a Tony Stark (Robert Downey Jr.) a luchar contra el Capitán América (Chris Evans) y los suyos en Alemania, la vida de Peter Parker (Tom Holland) no es la misma. Con el nuevo traje que le proporcionó Stark, está más centrado en la lucha contra el crimen como Spiderman y solo sueña con unirse a los Vengadores mientras empieza a descuidar sus estudios y otros aspectos de su vida. Cuando se pone tras la pista de unos individuos que están traficando con tecnología extraterrestre recogida de la batallas de los Vengandores termina enfrentándose directamente con su líder, El Buitre, un tipo que posee unas alas mecánicas que le permiten volar y son un arma muy poderosa.

Detrás el El Buitre se encuentra Adrian Toomes (Michael Keaton), un tipo que, tras la batalla de Nueva York, creó una empresa para limpiar la ciudad pero, un acuerdo entre Tony Stark y el gobierno, que da como resultado el Departamento de Control de Daños, deja a Toomes y su gente fuera del negocio. Enfurecido, Toomes decidió no devolver la tecnología chitauri que tenía en su poder y la empleó para crear una red que fabrica armas con esa tecnología y trafica con ellas. Pese a los consejos de Stark de no involucrarse, Peter decide enfrentarse a El Buitre; un enfrentamiento que tendrá consecuencias inesperadas.


Bueno, como siempre, comenzaré por el principio.

Spiderman 3 (2007) fue un éxito enorme, pero también una película que dejó muy mal sabor de boca a los fans y donde se vio un claro distanciamiento entre Sam Raimi y Sony Pictures. Estas diferencias parecían que se habían resuelto cuando, finalmente, la cuarta entrega de la saga que tenían prevista para 2011 se puso finalmente en marcha a finales de 2009. Sin embargo, las diferencias volvieron a resurgir y, al final, el estudio decidió apartar a Raimi, cancelar por completo Spiderman 4 y reiniciar por completo la franquicia.

Así, surgió The Amazing Spider-Man (2012), donde Marc Webb era quién dirigía y Andrew Garfield reemplazaba a Tobey Maguire como el hombre araña. La película tuvo éxito, pero un éxito bastante inferior al de las películas de Raimi, recaudando 757 millones de dólares a nivel mundial; ni siquiera el uso del 3D ayudó.

Y es que, a parte de lo innecesario que era que nos volvieran a contar los orígenes de nuevo –por mucho que cambiaran algunos aspectos e incluyesen la subtrama de los padres –, este nuevos Spiderman fue encontrado demasiado oscuro por un director y un estudio demasiado empeñados en emular la saga de Batman de Christopher Nolan que en tratar de hacer una buena adaptación de Spiderman.

Aún así, Sony le tenía mucha fe a esta nueva saga, hasta el punto de tirar la casa por la ventana con su secuela, The Amazing Spider-Man 2: El Poder de Electro (2014), de nuevo dirigida por Webb, y tratando de hacer su propio universo cinematográfico, con una tercera y una cuarta entregas previstas para 2016 y 2018, respectivamente, y un spin-off de Venom y otro de Los Seis Siniestros.

Sin embargo, las cosas no salieron como tenían planeadas. Los resultados de The Amazing Spider-Man 2 no fueron los esperados y esto puso al estudio en una situación delicada. Pusieron Venom en 2016 y retrasaron la tercera entrega a 2018, quedando la cuarta entrega y Los Seis Siniestros en el aire, pero estaban como pollo sin cabeza sin saber como continuar la franquicia.

En los correos electrónicos filtrados en el Sony Hack se reveló que estaban tan desesperados que hasta llegaron a reunirse con Sam Raimi para intentar hacerle volver. Sin embargo, la bocaza de Amy Pascal, co-presidenta de Sony Pictures por aquel entonces, en uno de los correos filtrados acabó con esa posibilidad al comparar a Raimi con Joel Schumacher cuando dirigió Batman y Robin (1997).

No obstante, otros correos filtrados dejaron ver que había empezado a haber conversaciones para producir conjuntamente una nueva película de Spiderman. Aunque, al principio ambos estudios negaron esto, en febrero de 2015 se anunció la llegada de un acuerdo para reiniciar de nuevo al arácnido e introducirlo en el universo cinematográfico de Marvel.

La nueva película sería producida por Kevin Feige por parte de Marvel Studios y por Amy Pascal por parte de Sony Pictures. Marvel Studios tendría el control creativo de la película, aunque sería Sony Pictures la que financiaría el film, se encargaría de su distribución y promoción y se llevaría los todos beneficios con excepción de los del merchandising, ya que están en poder de Marvel.

Por su parte, Marvel Studios conseguía algo que los fans no paraban de pedirle, poder introducir a Spiderman en su universo y juntarlo con los Vengadores. De hecho, un año antes de la llegada de esta película, el nuevo Spiderman hizo su primera aparición en Capitán América: Civil War (Hermanos Russo, 2016), logrando un gran éxito.

El actor elegido para dar vida al nuevo hombre araña sería Tom Holland, un actor joven, ya que Kevin Feige quería un Spiderman joven al que veríamos crecer a lo largo de la saga de una forma parecida a Harry Potter. Aunque, el fichaje que más llamó la atención fue el de Marisa Tomei como la nueva Tía May, dándonos por primera vez una Tía May sexy.

Después, posteriores elecciones de casting levantaron cierta polémica. La más sonada fue la de la actriz y cantante Zendaya para un personaje conocido como Michelle. Sin embargo, empezaron a surgir rumores de que su personaje era, en realidad, Mary Jane y esto generó una oleada de críticas y hasta insultos que convirtieron la red en un concurso de ver quién dice la mayor burrada. Muchos ya decían que la película iba a ser una mierda sin haber visto ningún material de ella y otros hasta empezaron a pedir que le devolvieran los derechos a Sony cuando está aún los sigue poseyendo.

Ni la elección de Michael Keaton como villano principal o la inclusión en la película de Iron Man (Robert Downey Jr.) parecía aplacar esta oleada de protestas. En el caso de Tony Stark fue peor, ya que su mucha presencia en los tráilers y posters hizo creer a muchos que esto iba a ser más un Iron Man 4 que una película de Spiderman.

Sin embargo, todo esto no impidió que la película siguiera adelante. Jon Watts, director poco conocido y con una filmografía poco destacable, fue el elegido para dirigir la película. Por su parte, el guión corrió a cargo de John Francis Daley y Jonathan Goldstein –que también aspiraron a dirigir la película –; aunque, su libreto luego pasó por muchas manos, incluidas las del propio director.


Finalmente, la pelicula se terminó y ya la tenemos en los cines. En taquilla, aunque no está siendo un gran bombazo, está teniendo mucho éxito, llevando recaudados 280 millones en EEUU y 355 millones más en el resto del mundo, llevando ya un total de 635 millones de dólares. Todo esto con un presupuesto de 175 millones de dólares; nada de los desorbitados presupuesto de 230 y 255 millones de las películas de Marc Webb.

Fuera de las taquillas, la crítica la ha recibido muy bien y en el público hay división de opiniones; aunque ganan mucho más las positivas que las negativas.

¿Y que opino yo?

Tenía mucho interés en ver esta película. Este nuevo Spiderman me gustó mucho cuando lo ví en Capitán América: Civil War. Sin embargo, aún faltaba ver como se desenvolvía en su propia película.

No obstante, el hecho de que fuera Marvel Studios la que tuviera el control creativo me daba cierta tranquilidad, ya que estos se están currando muy bien su universo cinematográfico y sus películas en general son buenas; unas más que otras, eso si, pero en general buenas.

Y, desde luego, con esta película han vuelto a estar muy acertados. Porque la película ME HA ENCANTADO.

Me ha parecido una película muy buena, con la que he disfrutado mucho y, pese a los muchos cambios que hacen, me ha parecido una muy buena adaptación que traslada muy bien los orígenes del hombre araña a los tiempos actuales; con un montón de huevos de pascua del MCU y, sobre todo, muchas referencias a los cómics del arácnido –la escena de Spiderman sepultado por bloques de hormigón nos trae ciertos recuerdosrecuerdos –. Y es que, después de cinco años, siento que he vuelto a ver una película de Spiderman de verdad, como me ocurrió con las dos primeras películas de Sam Raimi.

Y es que, sinceramente, aunque Andrew Garfield fue un buen Spiderman –y Emma Stone una estupenda Gwen Stacy –, las películas de Marc Webb, aunque no eran malas, fueron bastante decepcionantes al centrarse más en intentar emular al Batman de Christopher Nolan que en adaptar al hombre araña; por no mencionar que los villanos que nos sacaron eran una auténtica mierda –tan solo rescato a Electro; pero solo cuando es Electro, porque ese nerd despeinado que se ponía a fantasear delante de un espejo… –.

Esta película, en esencia, recuerda más a las películas de Sam Raimi; aunque, eso si, es muy diferente a estas.

Para empezar, la película ya desde el principio es una pasada con ese comienzo ambientado poco después de la batalla de Nueva York de Los Vengadores (Joss Whedon, 2012) en donde se nos presenta al villano principal. Después nos tocan la vena nostálgica presentándonos el logo de Marvel Studios con la melodía de la serie animada de los 60 de fondo para luego enlazar de una forma genial, y muy divertida, los sucesos de Capitán América: Civil War con la película.

A partir de ahí, la película va progresando –aunque hay algún que otro pequeño altibajo en la primera parte –hasta culminar en un final que, desde luego, a mí me ha parecido brillante, con Peter rechazando formar parte de los Vengadores –pese a que este era su gran sueño al principio –y el nuevo traje mejorado que le ofrece Tony Stark –que podría tratarse de la Iron Spider –, ya que se da cuenta de que todavía no está preparado para eso.

Y es que, en el fondo, la película va de eso. Muchos se quejan de que en todo el metraje no llegan a decir la famosa frase de un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Sin embargo, no lo hacen porque no lo necesitan, ya que el significado de esta frase está presente en todo momento.

Cuando Kevin Feige dijo que quería que viéramos crecer a Peter Parker, no solo se refería a verlo crecer físicamente, sino a verle madurar, aprender de sus errores, a darse cuenta de que sus acciones tienen consecuencias y, sobre todo, a pensar más en la gente que le rodea. Todo eso está tratado en la película de una forma muy lograda gracias, especialmente, a un guión muy eficaz y trabajado que no da en ningún momento la sensación de haber pasado muchas manos.

En el aspecto visual, no hay mucho que decir. La película está genial, como las demás películas de Marvel Studios. Los efectos especiales son estupendos y el diseño de producción es alucinante.

Jon Watts no se puede decir que sea un Sam Raimi, el tipo no le aporta a la película la misma personalidad que Raimi si aplicaba a sus películas –al menos, las dos primeras –. Sin embargo, a su favor tiene que es un director muy eficiente que ha hecho en la película un estupendo trabajo. Especialmente, en las escenas de acción, muy bien rodadas y de lo más espectaculares; con momentos alucinantes, como la escena del monumento a Washington, la escena del Ferri o, sobre todo, el climax final con el avión. Además, la puesta en escena es sensacional; sobre todo, en los momentos en los que El Buitre hace su aparición.

Pero, no es solo en las escenas de acción donde ha despuntado. El tipo maneja muy bien a los actores y en los momentos dramáticos logra estar a la altura. Aquí no tenemos la muerte del Tío Ben ni se hace mención a ella –tan solo una referencia a un hecho trágico en la familia; que ya han confirmado que se trata de la muerte del Tío Ben –. Sin embargo, digo lo mismo que con la famosa frase, pese a que no la mencionan, la muerte del tío Ben está presente en toda la película.

De hecho, la presencia de Iron Man y el hecho de que en este universo Tony Stark sea el mentor de Spiderman, obedece al intento por parte del protagonista de buscar una nueva figura paterna que supla la ausencia de su tío fallecido.


Por cierto, Iron Man tiene una presencia justa en esta película. Muchos se echaron las manos a la cabeza al ver una gran presencia suya en los tráilers, posters y demás material promocional; incluso a los que les gusta prejuzgar a las películas sin haberlas visto aún ya se referían a ella como Iron Man 4. Pero, nada más lejos de la realidad. Iron Man no se apodera para nada de esta película y tiene la presencia bastante reducida, apareciendo solo cuando tiene que aparecer.

Otra cosa beneficiosa de la presencia de Iron Man en esta película es algo que ya se veía en Capitán América: Civil War, que es el hecho de que sea Tony Stark quién le proporciona a Peter el traje sofisticado mientras este, antes de conocerle, combatía el crimen con un traje más casero y artilugios que él mismo se fabricaba con lo que encontraba en la basura.

Ya vimos este traje, cuyo diseño me encanta, en la nombrada película del Capitán América y aquí vemos que tiene un montón de parafernalia –tiene hasta calefacción, no os lo perdáis –y hasta llega a estar dotado con una inteligencia artificial, Karen –que cuenta con la voz de la estupenda Jennifer Connelly; quién “casualmente” es la esposa en la vida real de Paul Bettany, quién le ponía voz a JARVIS y ahora interpreta a Vision –.

Muchos se han quejado de que el traje tiene demasiada tecnología y que, en ocasiones, llega a resultar abrumadora; llegando a parecer más una armadura de Iron Man que un traje de Spideman.

Es cierto que el traje tiene demasiada parafernalia, no lo voy a negar. Sin embargo, ahí radica otro de los aciertos de la película. Porque toda esta tecnología termina superando a Peter y este termina perdiendo le traje cuando Tony Stark le ordena que se lo devuelva. Esto le obliga a volver a su traje y sus artilugios caseros para enfrentarse con El Buitre, aprendiendo la lección de tiene que ser él mismo para ser un héroe.

Vamos ahora con el que, para mí, es el mayor acierto de la película: EL VILLANO.

Para mí, El Buitre ha sido un villano estupendo. Con una excelente interpretación de Michael Keaton, una indumentaria de lo más acertada y unas las alas mecánicas que están logradísimas y, a parte de permitirle volar, también son una peligrosa arma que lo convierte en un enemigo impracable; muy en la linea de su homólogo en las viñetas. Desde luego, es para coger a Marc Webb de las orejas y enseñarle como se hace un villano de Spiderman en condiciones.

Aunque, el gran acierto del personaje es su parte humana y como ha sabido potenciarla en la película; algo que hizo Raimi muy bien en su día y que aquí, alegremente, han recuperado.

Una cosa que ha hecho siempre que Spiderman guste tanto es que es un superhéroe con el que te puedes identificar. Ya que, pese a sus superpoderes, es una persona normal y corriente, que estudia, trabaja y suele tener problemas personales y económicos. En la película todo eso se ha respetado pero, además, se lo ha aplicado también al villano, que en la película es un simple currante y padre de familia puteado por la gente de arriba.

No es que le esté justificando, pero si es fácil ponerse en la piel de este personaje e identifiacarse con él; seguro que a más de uno le entró ganas de aplaudir cuando le da el puñetazo a ese cabrón del Departamento de Control de Daños –a mí, desde luego, si –.

Luego, encima, nos dan la gran sorpresa de que resulta ser el padre de Liz, la chica que le gusta a Peter, llevando el enfrentamiento entre él y Spiderman a terrenos más personales. Además de que esto ayuda a lo que he dicho antes de que Peter descubre que sus acciones tienen consecuencias, ya que, al derrotarlo y destruir su organización, también destroza la vida de Liz que, a parte de descubrir que su padre es un criminal, se ve obligada a abandonar el instituto y la ciudad, dejándole a él un sentimiento de culpa pese a haber hecho lo correcto.

Por todo esto y mucho más, este Buitre es, sin duda, uno de los mejores villanos del MCU y del cine de superhéroes en general. Además, sé que me arriesgo a que me lapiden por lo que voy a decir, pero Michael Keaton me ha gustado más en este papel que como Batman.


En la película tenemos más villanos; pero son villanos más secundarios que, en realidad, son secuaces de El Buitre y que eran antes sus trabajadores. Tenemos a Shoker por partida doble con los alter egos de Jackson Brice, interpretado por Logan Marshall-Green, y Herman Schultz, interpretado por Bokeem Woodbine. El otro villano es Tinkerer –El Chapucero para los españoles –, interpretado por Michael Chernus, que es el cerebro de la organización de El Buitre, encargado de convertir la tecnología extraterrestre en armas.

Así es como la película ha sabido introducir varios villanos sin llegar a abrumas o saturar la película. Incluso nos introducen a potenciales villanos para futuras secuelas. Como Mac Gargan, interpretado por Michael Mando, que no es otro que MacDonald Gargan, el alter ego del Escorpión y que ya nos lo anuncian como futuro supervillano en una de las escenas post-créditos; donde, además, se hace alusión a que otros villanos se están reuniendo contra el hombre araña y que podría ser una referencia a Los Seis Siniestros.

Siguiendo con el reparto. De Tom Hollando no me hace falta decir mucho. Ya en Capitán América: Civil War demostró ser un excelente Peter Parker y el mejor Spiderman cinematográfico y en esta película no solo continúa demostrándolo, sino que hasta mejora y todo.

Lo mismo digo de Marisa Tomei como una Tía May madura y sexy –algo de lo que se mofan en la película unas cuantas veces –. Los puristas no paran de tocar las narices pidiendo una Tía May anciana. Pero a mí no me desagrada, porque no soy nada purista, ya tuvimos una estupenda Tía May anciana en las películas de Raimi y, para que negarlo, Marisa Tomei está para comérsela.

Luego tenemos a los compañeros de instituto de Peter, un casting que ha levantado mucha polémica por el intercambio de razas.

Ya he hablando antes de los rumores de que Zendaya iba a ser Mary Jane y la polémica que esto suscitó. Pero, nada de eso. Su personaje se llama Michelle Jones y al final dice que la llamen MJ, pero solo como una broma; ya he dicho que esta película tiene muchas mofas.

Dejando esto a un lado. A mi Zendaya me ha gustado mucho en esta película. La chica lo hace bien y su personaje mola mucho, una chica que pasa de todo y va a su bola, pero que es más inteligente de lo que aparenta –me recordó a Scarlett Johansson en La Puntuación Perfecta (Brian Robbins, 2004) –. Aquí la han tenido como muy secundaria, pero me da que va a dar bastante más juego en las secuelas; no hay más que ver su último plano, que nos deja ver que va a deducir dentro de poco que Peter Parker es Spiderman –si es que no lo ha deducido ya –.

En cambio, Laura Harrier si interpreta a Liz Allan, que en los cómics es una chica blanca y rubia. Sin embargo, Liz Allan nunca ha sido un personaje muy relevante en los cómics y en esta película, aunque es el interés amoroso del protagonista y la hija del villano, tampoco tiene mucha relevancia, ya que aquí no hay romance en la linea de las películas de Raimi y Webb.

El hawaiano Jacob Batalon interpreta a Ned Leeds, que aquí lo han convertido en un gordo nerd que es el mejor amigo de Peter. Batalon hace un buen trabajo, pero el personaje es un poco cargante y si lo hubieran eliminado a mitad de la película ni me habría enterado.

Luego tenemos a Toni Revolori, un actor estadounidense de origen hispano que da vida al famoso Flash Thompson, generando también polémica; no solo racial, sino por el nuevo enfoque que le han dado al personaje, convirtiéndolo en un matón de internado británico. Para mí, el actor ha hecho un buen trabajo y el nuevo enfoque que le han dado no me desagrada, es otro tipo de matón que, en lugar de dar palizas, ataca con las palabras, que pueden llegar a ser más hirientes que los golpes.


También tenemos a Betty Brant, que aquí es una amiga de Liz. Está interpretada por Angourie Rice, que es una actriz blanca, así que no hay polémica racial. No obstante, su aspecto recuerda más a Gwen Stacy que a la Betty Brant de los cómics. Sin embargo, en la película vemos que trabaja en el noticiario del instituto, lo que nos hace ver que le interesa el periodismo, algo que en el futuro la puede llevar a trabajar en la redacción de cierto periódico.

Por lo demás, a parte de Robert Downey Jr., que vuelve a interpretar a Tony Stark como si hubiera nacido para ello, tenemos de nuevo a Jon Favreau, que vuelve a estar en su salsa como Happy Hogan, y nos dan la alegría de recuperar a Gwyneth Paltrow –a quién no veíamos desde Iron Man 3 (Shane Black, 2013) –, que vuelve a estar fantástica como Pepper Potts.

Además, también participa Chris Evans como Capitán América. Pero no solo aparece en los vídeos didácticos del instituto, también protagoniza la segunda escena post-créditos, la que aparece justo al final de todas las letras. Una escena tronchante donde los responsables de la película se mofan tanto de ellos mismos como de los que nos quedamos viedo los créditos para ver esas escenas.

Una escena como esa deberían haber incluido al final de los créditos de Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia; al menos, nos habríamos reido un poco en lugar de salir del cine con dos palmos de narices.

Bueno, vamos con cosas que no me han gustado de la película, que las tiene, ya que no es una película del todo redonda.

Una cosa que me molesta mucho son las escenas que sacan en los tráilers y luego en la película ni están ni se las espera. Y aquí hay unas cuantas: ¿Dónde esta ese plano de Spiderman y Iron Man volando juntos hacia la pantalla?

Luego tenemos que ninguno de los dos Shocker que aparece en la película lleva máscara. Pero, ese no es el problema. El problema es que unas imágenes filtradas del rodaje de la película mostraban a un Shocker con máscara que lucía un aspecto genial; además, también salieron unas promo arts de la película que también mostraban a Shocker con máscara. ¿Qué narices ha pasado?

Volviendo al rodaje, hay también otras escenas que se vieron rodándose –como aquella que se rodó con un helicóptero en la que Spiderman salvaba a unas chicas –que luego en la película ni se las ve. Para mí que la película iba a ser mucho más larga y quedó mucho material en la sala de montaje. Por suerte, el montaje final no da la sensación de ser una película mutilada.

Luego tenemos que la película tiene mucha comedia. Los momentos cómicos están muy logrados y el tono cómico encaja muy bien con este nuevo Spiderman. Pero, si es cierto que a veces se pasan un poco con la comedia y hay algunas escenas y personajes cómicos –como el ya nombrado Ned Leeds –que sobran.

Bueno, vamos resumiendo ya; que esta review me está durando más que las obras del Escorial.

Para mí, Spider-Man: Homecoming me ha parecido una película muy buena, un estupendo reinicio del personaje y una logradísima forma de introducirlo en el MCU; esto ya lo hicieron en Capitán América: Civil War, pero aquí lo continúan muy bien.

Desde luego, me ha dejado con ganas de ver más, por lo que espero con muchas ganas la secuela –prevista para 2019 –y, sobre todo, ver de nuevo a este Spiderman en Avengers: Infinity War; donde si se pondrá esa Iron Spider que le proporcionó Tony Stark al final –se vio en el tráiler mostrado en la Comic-Con de San Diego –.


Comparándola con las otras películas y los otros Spidermans cinematográficos, aquí tengo dos opiniones.

Para mí, este Spiderman interpretado por Tom Holland me parece el mejor Spiderman cinematográfico visto hasta la fecha; ya lo dije en Capitán América: Civil War y aquí lo mantengo. Sin embargo, una cosa es el personaje y otra cosa son las películas.

Para mí, esta película supera con creces las dos entregas de la saga de Marc Webb; es que les pasa por encima como un Monster Truck pasando por encima de dos coches. En cuanto a la saga de Sam Raimi, a Spiderman 3 (2007) la supera con creces –aunque, esto no es muy difícil –, sin embargo, personalmente, para mí se queda por detrás de Spiderman (2002) y Spiderman 2 (2004), que todavía siguen siendo las mejores películas que se han hecho del hombre araña.


Eso si, aunque esta película no consiga superar o igualar a esas películas, si se les acerca mucho.







28 de julio de 2017

SPIDERMAN 3 (2007)


















Hoy se estrena por fin en España la esperadísima Spider-Man: Homecoming. Desgraciadamente, no puedo ir a verla hoy, pero –si las cosas no se tuercen –podré verla este fin de semana.

Mientras tanto, aquí os dejo la última review que me faltaba. La correspondiente a la tercera, y última, entrega de la saga dirigida por Sam Raimi.

Peter Parker (Tobey Maguire) está en uno de sus mejores momentos. Ha encontrado la estabilidad en su vida personal y profesional y, además, como Spiderman está siendo adorado por la mayoría de la gente de Nueva York. Además, su relación con Mary Jane (Kirsten Dunst) va viento en popa y está a punto de pedirle matrimonio. Sin embargo, tres cosas van a poner en peligro su idílica vida. Por un lado está Harry Osborn (James Franco), que ahora sabe que él es Spiderman y, tras haber encontrado las armas y la tecnología de su padre, pretende vengarse de él convertido en el Segundo Duende Verde.

Por otro lado está Frint Marko (Thomas Haden Church), un criminal fugitivo que, tras caer a un acelerador de partículas, su cuerpo se fusiona con arena, convirtiéndolo en el Hombre de Arena. Peter irá tras él como Spiderman; pero esta misión adquirirá un tono personal cuando descubra que Marko fue quién, en realidad, asesinó a su tío Ben. La última amenaza llega del espacio. Se trata de un simbionte alienígena que de adiere a su traje, volviéndolo de color negro y aumentando más sus habilidades. Pero, al mismo tiempo, empieza a volverle más oscuro y siniestro.


Esta tercera entrega tardó tres años en llegar, en lugar de dos. Sin embargo, al igual que su predecesora, empezó a gestarse antes de que esta se hubiera estrenado.

Spiderman 3 fue una película de lo más ambiciosa. Los 258 millones de dólares que costó –superando los 250 millones de Superman Returns (Bryan Singer, 2006) –la convirtieron en su día en la película de superhéroes más cara de la historia. Sin embargo, fue también la más problemática de las tres, ya que aquí comenzó la separación entre Sam Raimi y Sony Pictures, quienes no pararon de tener discrepancias durante toda la producción.

Los problemas comenzaron con la elaboración del guión. Raimi, junto a su hermano, Ivan Raimi, ideó una historia donde Spiderman sacara su lado más oscuro, convirtiendo al villano elegido, el Hombre de Arena, en el verdadero asesino del Tío Ben y así tener un Spiderman vengativo en la película mientras, por el otro lado, el villano, que tendría familia, sacaría su lado más humano.

No obstante, al estudio no le terminó de convencer ese guión. Para empezar, no les convencía nada un personaje como el Hombre de Arena como villano principal, ya que no era tan conocido como el Duende Verde o Doctor Octopus. Además, mientras Raimi quería villanos de los cómics clásicos, ellos querían villanos más modernos que conociera el gran público.

Finalmente, aceptaron al Hombre de Arena a condición de introducir un villano más. Raimi propuso a El Buitre, para quién tenía pensado a Ben Kingsley como intérprete. Sin embargo, el estudio exigió que fuera Venom y así introducirían también la historia del simbiónte y el traje negro, potenciando más el lado oscuro de Spiderman en la película. A Raimi no le hizo ninguna gracia esto, ya que siempre ha manifestado que no le gusta nada Venom. Sin embargo, terminó por aceptar. A estos dos villanos había que unir también al Segundo Duende Verde y, además, el estudio se empeñó en introducir a Gwen Stacy y crear así un conflicto en la relación de Peter con Mary Jane.

De todos estos cambios, y muchos más, se encargó Alvin Sargent, quién pronto se vio agobiado por la gran cantidad de personajes y subtramas que estaba teniendo el proyecto, llegando a proponer que la película se dividiera en dos películas y así tener más margen para introducir todo el material.

Raimi, por su parte, dirigió de muy mala gana una película muy diferente a la que él había ideado.

La película llegó a los cines de EEUU y España el 4 de mayo de 2007 y su éxito en taquilla fue brutal. En EEUU recaudó 336 millones de dólares, quedando por debajo de los 373 millones de Spiderman 2 y a años luz de los 403 millones de Spiderman. Sin embargo, en el resto del mundo recaudó 554 millones, haciendo que su taquilla global sea de 890 millones de dólares que la convierten en la película de Spiderman más taquillera hasta la fecha –a ver que hace Spider-Man: Homecoming –.

No obstante, pese a su gran recaudación, la mayoría del público no salió muy contenta de verla y la respuesta de la crítica no fue tan entusiasta como en las dos primeras.

¿Y que opino yo de ella? Pues a eso vamos.

Yo esta película no la considero una película mala del todo, ya que tiene buenos momentos que hacen que, por lo menos, reciba un aprobado por los pelos. Pero si es cierto que es una película con muchos fallos, muchos defectos y muchas deficiencias que supuso un tremendo bajón con respecto a las dos primeras.

Como ya he dicho, Sam Raimi dirigió esta película muy de mala gana y eso se nota mucho en el resultado final. Su dirección es completamente plana y carece casi por completo de su estilo personal. Salvo algunas excepciones, la mayoría de escenas de acción son terriblemente cutres y la espectacularidad brilla por su ausencia. Los efectos especiales son, en su mayoría, terriblemente malos –aquí ya no contaron con John Dykstra –y cantosos, dando la sensación en muchos momentos de que estos están sin terminar –cuesta creer que esta película costara 258 millones –.


Luego está el guión. Alvin Sargent hizo lo que pudo reescribiendo el borrador de Raimi y su hermano, pero comprimir tantos personajes y subtramas en una sola película al final le termina pasando factura a la película que, aunque llega a ser entretenida, hay muchos momentos donde la trama se desploma y la película se vuelve aburrida y tediosa. Un buen ejemplo es la escena en la que Peter intenta pedirle matrimonio a Mary Jane –donde Bruce Campbell hace su habitual cameo –; la escena no solo resulta aburrida, es que, encima, trata de ser cómica pero no hace gracia alguna.

Aunque, lo peor de todo es el momento en el que Peter, a causa de la influencia del simbionte, se pasa al lado oscuro, por decirlo de alguna manera. Esa parte está tratada en la película de una forma que da pena y hasta llega a producir vergüenza ajena. Ver a ese Peter Parker en plan emo caminando por las calles de Nueva York a lo Tony Manero da ganas de arrancarte los ojos; y ya del bailecito que se monta para darle celos a Mary Jane con Gwen Stacy mejor no hablo.

Sin embargo, todo eso desemboca en el que es para mí uno de los mejores mometos del film. Hablo de la escena en la que Peter, al darse cuenta del monstruo en el que se está convirtiendo, decide quitarse el traje negro y el simbionte busca un nuevo huesped, Eddie Brock, naciendo así Venom; una escena maravillosa y muy de cómic que para mi salva a la película del desastre total junto con otros momentos también bastante logrados, como el espectacular climax.

Sobre el reparto, los actores que repiten vuelve a hacer un buen trabajo y hacen lo que pueden pese que la dirección de actores no saca lo mejor de ellos.

Tobey Maguire vuelve a estar muy bien como Peter Parker. Salvo cuando se vuelve malo, donde no para de sobreactuar; aunque, no por causa del actor, ya que esas escenas obligaban a ello. En cuanto a Spiderman, sigue estando muy bien y el traje negro está bastante conseguido –salvo cuando vemos al personaje digitalizado –; aunque, no voy a mentir, me hubiera gustado ver un traje negro como el de los cómics, sin ninguna raya y con una gran araña blanca en el pecho.

De los que repiten, también tengo especial mención para James Franco, que aquí debuta como el Segundo Duende Verde. El trabajo del actor es muy bueno; pero lo estropea todo el nefasto traje que le ponen; si ya tuvo críticas el traje tipo Power Ranger del primer Duende Verde, este no digamos.

De los nuevos, el mejor sin duda es Thomas Haden Church como Hombre de Arena. El tipo hace un trabajo excelente, su caracterización es muy buena y, pese a las muchas protestas de los puristas, que hayan humanizado al personaje me parece un gran acierto.

La otra cara de la moneda es Topher Grace como Eddie Brock/Venom. El tipo fue una pésima elección de casting. No es que lo hiciera mal del todo, pero su interpretación no llega a estar a la altura. Encima, su caracterización como Venom no es, precisamente, la más acertada. Ahora que Sony está haciendo una película del personaje, lo que deberían hacer es coger a este Venom y utilizarlo como ejemplo de los que NO DEBE HACERSE.

Luego tenemos a la bellísima Bryce Dallas Howard como Gwen Stacy que, desde luego, está realmente fantástica y hace una trabajo estupendo. El problema es que su personaje está de relleno durante toda la película y a penas aporta nada; y eso que hablamos de una de las más importantes féminas del universo de Spiderman en los cómics. Pese al estupendo trabajo de Howard, introducir a Gwen Stacy en esta saga –donde Mary Jane es el amor de Peter desde la infancia –ya es de por si un error; más aún, introduciéndola de una forma tan lamentable.


El encargado de dar vida a su padre, el Capitán Stacy, es el siempre genial James Cromwell –con quién volverá a coincidir el año que viene en Jurassic World: Fallen Kingdom –, que aquí hace, como siempre, un gran trabajo; aunque tiene pocos momentos para lucirse.

En resumen, Spiderman 3 es una película que no es mala del todo, pero si una película muy deficiente que supuso un bajón tremendo en la saga y, aunque se intentó continuar después, terminó matándola.

No entiendo como, con lo taquillazos que fueron las dos primeras, Sony no le dejara a Sam Raimi hacer la película que él quería; porque, seguro que hubiese sido algo mil veces mejor que este film. Claro, que así se entiende mejor las cagadas que hicieron después con el arácnido y el tener que haber llegado a un acuerdo con Marvel Studios.